Sinopsis
En el skyline de espejos de la Ciudad de Panamá, el dinero no duerme; se evapora. Ernesto Silva, un apático genio informático que lleva veinte años atrapado en los mandos medios de la Institución de Dirección de Ganancias (IDG), descubre una compuerta trasera en el complejísimo software tributario SIFIT. Harto de ver pasar fortunas frente a sus ojos mientras él sobrevive con un salario estatal de miseria, Ernesto decide cruzar la línea: con un solo comando digital, borra el registro de un impuesto de diez millones de una multinacional, convirtiéndolo en un "pago no aplicado”. Acompañado por la magnética y ambiciosa abogada Valeria Potter y por Amelia Brand, una alta funcionaria de la fiscalía de enlace institucional, Ernesto pone en marcha un sifón invisible. A través del prestigioso Consorcio Legal Ápex, la red falsifica contratos de cesión de crédito y le vende los saldos fantasma al todopoderoso Banco Transatlántico del Istmo con un veinte por ciento de descuento.
Todo funciona con la precisión quirúrgica de un algoritmo perfecto, hasta que el desfalco alcanza la cifra astronómica de cien millones de dólares y una filtración anónima desata la letal Operación Pandora. Cuando el implacable fiscal Héctor Luna y la capitana Diana Ríos asaltan el terminal de Ernesto al noventa y nueve por ciento de un borrado de emergencia, la estructura de cuello blanco entra en pánico generalizado. Las calles de la capital se tiñen de sangre con ejecuciones de socios en plena luz del día, mientras los teléfonos encriptados de la sede presidencial y los amparos de magistrados corruptos de la Corte Suprema se activan de madrugada para silenciar el caso. Cuando el avión federal que debe extraditar al informático a los Estados Unidos es emboscado en la pista por un comando militar armado, Luna y Ríos se dan cuenta de que el propio Estado panameño se ha convertido en su verdugo. Obligados a desaparecer de la faz de la tierra para no ser borrados del mapa, dejan a Ernesto Silva solo en el banquillo, listo para transformarse en el chivo expiatorio definitivo de una república donde la justicia solo tiene dientes para los que no saben manipular el sistema.